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Teletrabajo

Rotundamente, no existen ofertas específicas de teletrabajo, sencillamente porque el teletrabajo no existe como especialidad profesional. Ningún empresario demanda teletrabajadores, sino programadores, traductores, ingenieros o administrativos, y al igual que puede ofrecer unas condiciones de contrato mercantil o por cuenta ajena, también puede pedir que toda o parte de la jornada se realice sin desplazarse a la oficina, ya sea por falta de espacio o por necesidades logísticas.

 

La realización de una sección como esta es un verdadero reto, ya que supone buscar expectativas profesionales para muchas personas que no saben como integrarse en los modernos sistemas, aunque son conscientes de que su futuro no necesariamente depende de su situación geográfica. Pues bien, aquí encontrarán continuamente nuevas incorporaciones de aplicaciones profesionales, no sólo las que ya están siendo utilizadas, sino además, todas aquellas que son susceptibles de adaptación a esta forma de trabajo, desde nuestro punto de vista.

 

Antes de plantearse el Teletrabajo como una forma de realizar nuestro trabajo; y de volverse loco recorriendo miles de páginas, en busca de alguna oferta, conviene seguir un pequeño protocolo, que nos ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

 

Aunque en muchas ocasiones hemos advertido sobre los métodos dudosamente legales y desde luego inmorales, que utilizan personas y empresas para captar incautos, aprovechándose de su inocencia y necesidad, hemos optado por publicar esta guía en tono irónico, que cuenta los modelos más conocidos de estas ofertas trampa.

Las preguntas que figuran en este apartado han sido elegidas, básicamente, porque son las más repetidas por los visitantes, con ello intentamos agilizar la localización de respuestas a cuestiones comunes de la mayoría de los que se interesan por el teletrabajo.

Si partimos del principio que el Teletrabajo no es más que una forma de desarrollar nuestro trabajo o profesión habitual, lo único que se nos puede pedir para ejercerlo, son los conocimientos básicos de las herramientas telemáticas que vayamos a emplear.

Independientemente de los plazos, que serán pactados mediante el correspondiente contrato de prestación de servicios, el cobro puede hacerse por varios sistemas:
Con tarjeta de crédito: el teletrabajador contrata una cuenta con un banco que ofrezca servicios de pago seguro en Internet y establece los cauces técnicos necesarios mediante la instalación de un software que suele aportar gratuitamente la entidad bancaria. Gracias a éste, el cliente, una vez que está conforme, puede realizar el pago de forma cómoda, introduciendo los datos de su tarjeta en el módulo de pago. Una vez realizado el pago, la entidad bancaria lo ingresa automáticamente en la cuenta del teletrabajador y cobra a éste un porcentaje que suele oscilar en función de la negociación personal, entre el 0,5 y el 4%. Este es sin duda, el sistema más cómodo, rápido y seguro, aunque también, el más caro, pero esto es cuestión de tenerlo previsto en el presupuesto. Es también el más aconsejable para operaciones internacionales, ya que se elimina la necesidad de los cambios de moneda, labor esta que realiza la propia entidad.


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