Estar en el mercado de trabajo

Puede parecer una enorme contradicción pero ocurre a diario. Estás trabajando en una empresa y ves que generas interés en algunas otras empresas, e incluso llegan a hacerte ofertas para que trabajes con ellos, sin embargo, por cualquier circunstancia, te ves en la calle y sin trabajo. Piensas, no hay problema, es el momento de ir a ver a todos los que me pretendían, pero la sorpresa es que ahora te ponen bastantes reparos, y ninguno llega a concretar la oferta ¿cuál es la razón? que el empresario piensa que eres bueno porque la competencia te está pagando, e incluso porque le quitas negocios, pero cuando dejas de ser válido para los demás, también lo eres para él.

Se trata, ni más ni menos que de ahorrarse una gran fase de la captación de nuevos trabajadores, ya que fichar a alguien que ya está reconocido en otra empresa, es asumir que "algo bueno tendrá", y así se explican casos bastante escandalosos de fichajes millonarios de gente de dudosa valía. 

Acudiendo al símil deportivo -por extensamente conocido-, todos sabemos lo que llegan a pagar los equipos por un jugador pretendido por otro equipo, mientras que, cuando a un jugador no se le renueva, da la impresión de que deja de ser útil, cuando en realidad, sólo se ha debido a la visión subjetiva y parcial del entrenador que ha decidido no renovarle, de ahí que los jugadores con buena vista o bien asesorados, opten por cambiar de equipo antes de que finalice su contrato.

En el mundo laboral es muy parecido, sobre todo, hay que mantenerse "en el mercado", si ves que tienes escasas posibilidades de que te renueven el contrato, es mejor que empieces a moverte lo antes posible para buscar un nuevo trabajo mientras tienes uno. Puedes argumentar que te vas porque no te gusta el ambiente, no tienes posibilidades de crecimiento profesional, o cualquier excusa que suene a que aspiras a mejorar.