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Dinero europeo para el teletrabajo

Nunca un concepto tan abstracto dio tanto juego. A la sombra del teletrabajo, nacen florecientes proyectos destinados a servir de cobijo laboral a un montón de gestores. ¿servirá esto para mejorar la implantación del teletrabajo?

 

En su intento por no quedar atrás de nuevo, muchas comarcas rurales buscan desesperadamente un enganche al tren del las nuevas tecnologías, y con él, al progreso.

Los programas europeos han servido de soporte financiero para muchas de estas iniciativas durante el último lustro, pero por el momento, el balance de los resultados, salvo por los puestos de trabajo creado entre los empleados de los proyectos, no parece haber sido el esperado.

Si nos atenemos a las cifras de implantación, parece que hacen mucho más los medios de comunicación que los telecentros instalados al efecto. Aunque, desde luego, todo depende de los objetivos. Para algunos proyectos multimillonarios, su objetivo ha sido cumplido con la realización de unos folletos y una jornada protocolaria, sin que, por el momento, en la comarca se haya notado repercusión alguna en la forma de trabajar o de comunicar de los ciudadanos.

Actualmente, a la sombra del nuevo fondo europeo "Equal", empiezan a florecer como hongos, proyectos que tienen algo que ver con el teletrabajo, sencillamente porque en Bruselas se considera favorablemente cualquier proyecto que lo incluya, ya que se supone que mejorará las condiciones de las comarcas mas deprimidas de Europa. Pero nada más que eso, se supone. Nadie lo comprueba, así que, estos proyectos son un "coladero" para todo tipo de excusas argumentales que justifiquen la estabilidad de un puesto de trabajo durante 8 ó diez años y el posterior paso a definitivos de muchos de estos trabajadores.

Quizás la verdadera solución al paro sea que todos los que no tienen trabajo presenten un proyectito y se consigan su propio puesto, al fin y al cabo, las autoridades políticas que lo tienen que aprobar, suelen estar conformes con que la iniciativa tenga el suficiente calado y la necesaria repercusión publicitaria.

Desde el sector privado, uno no puede entender que se dote de 300 millones de pesetas a un proyecto con unos fines totalmente abstractos y se justifique su ineficacia diciendo que si no se invierte en esto habrá que devolverlo a Europa. Sinceramente, me sigue pareciendo una barbaridad.

Pero lo más doloroso es que la inmensa mayoría, siguen usando el teletrabajo como un medio y no como un fin, y aun se sorprenden del nulo resultado obtenido. Hay casos especialmente curiosos. Grupos que reciben 100 millones para un proyecto de teletrabajo y tras dos años reconocen su error en el enfoque, asumen que se han gastado el dinero absurdamente y tan amigos. Pero eso no es todo, inmediatamente piden otro proyecto de 200 millones, esta vez con la lección bien aprendida, y se les conceden, y otra vez vuelven a dilapidar el dinero sin conseguir que ni una sola persona de los que han formado, puedan teletrabajar. Realmente lamentable ¿verdad?, pues el mismo equipo está a punto de comenzar otro proyecto exactamente igual.

¿Y por qué no se aumenta el control?, sencillamente no le interesa a la Comunidad, que lava su conciencia con la entrega de los fondos y después, poco se preocupa de la gestión de los mismos, salvo en el caso de determinados casos en que se transfiere la gestión de los mismos a las propias comunidades autónomas, en cuyo caso, se aplica un sistema mucho más rígido, en cuanto a que exigen para todo la presentación de tres presupuestos, aunque claro, nadie comprueba el origen de los mismos.